domingo, 19 de febrero de 2012

IN MEMORIAM.

Hoy nos pondremos serios, pero sin que sirva de precedente.
Hay personas que, a lo largo y ancho de la vida, se van cruzando en tu camino y, sin tú darte cuenta, se van haciendo un pequeño sitio en tu historia. Pequeño, porque cuando ya no hay vuelta atrás te das cuenta de lo escaso que ha sido; pero eso no le quita importancia, aún diría más, creo que precisamente es eso lo que le confiere un halo de sutil grandeza.
Las horas de vuelo hacen que veas las cosas con otros ojos y lo que antes carecía de emoción ahora te hace incluso llorar.
Este fin de semana he despedido a dos buenas personas. Ambos de fuerte carácter, profundos principios, curtidos por la vida hasta dejar esos rallujos en la frente que, como los galones descoloridos de los sargentos, no hacen sino evidenciar la experiencia adquirida tras años y años de pelear.
Y le he dicho a MJ que cada vez me resultan más tristes los funerales. Que me dejan ese sinsabor del antes de hora. Que son despedidas a lo bestia, que te sacuden como desde dentro. Que me duele esa especie de punto y final, y que no soporto ese ruido astillado y horrible al arrastrar el féretro dentro del nicho. Y que luego la gente se va, y que se queda todo aquello tan solo, y con todas aquellas historias como ordenadas en una estantería, tan triste,...¡y que qué frío hace siempre en los cementerios!
 


Y he querido enseñarte esta acuarela que refleja la vuelta del camino, el no saber qué viene detrás, el otoño, el frío que se te echa encima y te pilla sin haber llegado a casa.
Va por vosotros, Jesús y Miguel; haré por no olvidar los buenos, y demasiado escasos, momentos.
Schminke sobre Arches de 300grs.(26x18)

7 comentarios:

Mikel Quintana dijo...

Qué bonito, Manuel, y que triste.
Me has emocionado a mí, que no les conocía, al traerme a la memoria lo que he sentido más de una vez.
Pero la vida tiene esas cosas. Otro día te hacen abuelo, y sientes que la chispa se aviva en tu interior, dándote fuerzas para seguir, y ganas de vivir.
Un abrazo

AnAis dijo...

Qué razón tienes, Manuel...
Esa sensación de "desangelo" con la que se queda el alma y esa fuerza bruta del ser humano a no asumir ese momento de separación, que unas veces duele más y otras mucho más...
Bonita entrada, amigo.
Un abrazo

Pedro Escartín dijo...

Como si lo viera Manuel.Lo has descrito perfectamente.
Deberias pensar en plasmar todas estas reflexiones ilustradas con tu bonitas pinturas .
Si bajo esta semana por Huesca te sacare del obrador 5 minutos y tomamos un cafe.
Un abrazo

jose luis lópez (Kubi) dijo...

Querido Manuel: hemos nacido para eso, para morir. Pero no es eso lo importante, sino los pequeños momentos, esos escasos a los que te refieres, que llenan la vida, la tuya y la de los demás. Cuando muramos tendremos que tener presente cuántos escasos momentos hemos cubierto en los demás, escasos pero agradables porque por ellos nos recordarán y, tal vez, en eso consista la eternidad.
Un abrazo y enhorabuena por esta fantástica acuarela.

ManuelLorés dijo...

Chicos: ¿qué queréis que os diga si ya lo he dicho todo? Creo que la edad me vuelve sensiblero. Me han gustado mucho vuestros comentarios, que, como siempre, os agradezco de corazón.
Un saludo desde Huesca.

elenalm14 dijo...

Qué razón tienes con que cada día son más tristes los funerales. Aunque no sean personas muy cercanas a ti, si has compartido momentos especiales con ellas, hacen que cuando llega su fin, un sentimiento de tristeza corra por tu cuerpo cuando les despides en compañía de sus seres queridos. Pero así es la vida y por eso debemos ser fuertes, y pensar en todos los buenos momentos que hemos compartido y que permanecerán en nuestro corazón para siempre.
Preciosa la acuarela, pero no tan bonita como la que tengo en la pared de mi habitación ;)

trimbolera dijo...

Y sigo caminando por este blog que a veces parece que está escrito para mi, por eso me he detenido aquí, porque me ha llegado al fondo del alma.

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